Saturday, May 19, 2012
   
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COLIBACILOSIS PORCINA

Las colibacilosis constituyen una de las patologías más frecuentes del aparato digestivo del cerdo y de mayor repercusión económica. Las manifestaciones gastrointestinales están ocasionadas por diferentes serotipos patógenos o enterotoxigénicos de Escherichia coli (ETEC) relacionados con la producción de diversos factores de virulencia responsables del cuadro entérico. Se afectan lechones lactantes en los primeros días de vida, así como lechones destetados.

 

 

La diarrea perinatal suele manifestarse con mayor intensidad durante la primera semana de vida del lechón, con parámetros de morbilidad y mortalidad importantes. Las diarreas que se observan en lechones próximos al destete suelen ser menos graves que las producidas en el curso de la primera semana de vida. Están producidas por colibacilos con capacidad enterotoxigénica, en ocasiones asociados con virus o protozoos.
Un gran número de casos de diarreas posteriores al destete, son debidos a la intervención de colibacilos. Este tipo de diarrea presenta morbilidad y mortalidad elevadas, constituyendo una de las principales causas de pérdidas en lechones destetados. En estos casos, a los factores de virulencia de los colibacilos responsables se asocian otras causas pre disponente como el cambio de alimentación, factores ambientales (Fig.1), el estrés o la privación de anticuerpos aportados por la leche materna.

El síntoma más evidente de Colibacilosis es la presencia de diarrea, cuya intensidad es variable. Se trata de una diarrea hipersecretora, de pH alcalino, mal oliente, de color blanquecino y acuoso, aunque también puede presentar un color amarillento, dependiendo de la ingesta y duración. Si el proceso diarreico no es tratado rápidamente se aprecia una severa deshidratación. Además el lechón presenta apatía, anorexia (sin apetito), cambio en la apariencia de la piel (engrosada y curtida), pérdida de peso, hundimiento de los ojos y temblores como consecuencia de la hipertermia.

Los cuadros clínicos producidos por la Escherichia coli en cerdos son los siguientes: 1- Septicemia neonatal que se presenta de 0 a 4 días de edad en los lechones. 2- Diarrea neonatal o pre destete desde el primer día hasta 3 o 4 semanas de edad.

3- Diarrea después del destete, la cual puede cursar con grupos de E.Coli que elaboran una neurotóxina o Verotóxina, la cual tiene efectos sistémicos sobre los endotelios vasculares, provocando la Enfermedad de los Edemas. Además la E.Coli es la responsable de Mastitis y Cistitis en cerdas.

Los animales afectados de colibacilosis tienen la pared del estómago enrojecida (gastritis) y hay pérdida de tono de la pared intestinal que aparece más adelgazada y en la mayoría de los casos la mucosa se encuentra enrojecida a consecuencia de la congestión. El contenido intestinal es más fluido de lo normal en los diferentes segmentos afectados. El intestino grueso no tiene contenido solido y su mucosa puede encontrarse algo enrojecida.
Si se toma este contenido con una pinza, se verá que es muy mucoso, siendo esta una característica muy particular de las infecciones por E. coli. Los animales mueren por la deshidratación causada por la diarrea, por lo que externamente los cadáveres se ven con los ojos hundidos y se encuentra luego el subcutáneo seco, la sangre oscura y espesa y congestión generalizada de los órganos.

Las lesiones son mucho más manifiestas en la Colibacilosis post- destete, con la presencia de una enteritis (inflamación del intestino) aguda, mientras que en los lechones lactantes las lesiones quedan limitadas a la distención del intestino delgado y colon, con presencia de gases. El estomago se halla repleto de leche coagulada.

El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos, anatomopatológicos y en la identificación del microorganismo en el laboratorio.

Los lechones afectados con diarrea producida por E. Coli, deben ser tratados rápidamente con antibióticos: Ampicilina, Gentamicina, Enrofloxacina, Trimetropin- Sulfa, Lincomicina, Neomicina, entre otros utilizando la vía oral o parenteral.
La antibioterapia se debe complementar con la administración de una solución glucosada con electrolitos, fundamentalmente sodio, para controlar la deshidratación.

La prevención debe basarse en aquellas medidas tendientes a la atención del lechón, como es asegurar una ingesta temprana del calostro, las condiciones ambientales adecuadas y la higiene de la cerda y de las instalaciones.

La otra forma de prevención es a través de la vacunación a las cerdas gestantes a las 4 y 2 semanas antes del parto.

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